La iluminación debe contribuir al bienestar, garantizando unas condiciones óptimas para la vista en términos de cantidad y distribución de la luz, evitando tanto el deslumbramiento como las zonas oscuras.
La calidad del confort luminoso depende de una elección apropiada de la transmisión luminosa del vidrio (transparencia), de la distribución, de la orientación y las dimensiones de los acristalamientos.
La luz natural se encuentra en el origen de la vida y nadie puede vivir sin ella. Nuestro bienestar, nuestro desarrollo y nuestra salud dependen de ella. La luz natural es también movimiento, diversidad de ambientes y de momentos, cambios climáticos, horas de sol, días cubiertos…
A continuación presentamos algunos principios de construcción para un mejor aprovechamiento de los beneficios de la luz.
Diseño de la construcción: La claridad de los espacios que caracterizan nuestra vida diaria.
La cocina, el office, el comedor y la sala de estar serán lo más abiertos posible. Son lugares de la casa donde se hace la vida y pasamos hasta un 80% de nuestro tiempo.
En cada habitación se diseñará una zona bien iluminada. Desde los primeros juegos del bebé hasta el aprendizaje de la lectura la luz natural debe acompañar el desarrollo psicomotriz del niño.
En la medida de lo posible, se diseñarán los cuartos de baño con una ventana. La posibilidad de ventilar abriendo la ventana, permite eliminar la condensación y favorece la higiene de las estancias húmedas.
La casa o edificio se proyectará de manera que todas las habitaciones en las que se hace vida se encuentren cerca de las aberturas al exterior.
Se tendrá en cuenta el entorno exterior (edificios vecinos, vegetación, obstáculos naturales…)
Un obstáculo de 10 metros de altura situado a 15 metros de la fachada puede reducir en un 40% la cantidad de luz recibida a 5 metros de las ventanas.
Se favorecerá la iluminación bilateral. La presencia de dos aberturas en dos fachadas opuestas equilibra los niveles de iluminación y atenúa las sombras.
Conviene recordar que balcones y tejadillos reducen la penetración de luz natural. En estos casos se compensará mediante ventanas más amplias o creando aberturas.
Se iluminarán los sótanos desde la periferia del edificio. La creación de aberturas, aunque sean pequeñas, permiten orientarse y desplazarse en los sótanos con total seguridad ofreciendo además interesantes posibilidades de ventilación.
Sácale partido a cada orientación
Orientación norte: Las fachadas orientadas al norte no se benefician prácticamente del sol. Sin embargo, la cantidad de luz natural es muy constante, por ello es una orientación especialmente rentable para salas de lectura o locales con ordenadores. La instalación de ventanas con vidrios de aislamiento térmico reforzado (bajo emisivos) permiten aumentar el tamaño de las mismas y al mismo tiempo controlar las pérdidas de calor en invierno.
Orientación sur: Esta orientación aprovecha al máximo los beneficios del sol. En invierno, cuando el sol está más bajo, para aumentar las ganancias térmicas y en verano cuando el sol está más alto, es fácil proteger las aberturas debido a la inclinación de los rayos solares.
Orientación este y oeste: Los acristalamientos orientados al este y al oeste reciben la máxima energía en verano: por la mañana la luz del este y por la tarde, la del oeste. Como la posición del sol es baja, conviene equipar las ventanas con una protección solar apropiada, capaz de reducir el calentamiento de las habitaciones y los efectos de deslumbramiento. Especial atención merecen las aperturas orientadas al oeste puesto que, cuando reciben la luz solar, la temperatura exterior suele ser elevada (fin de la tarde): aunque se abran las ventanas, no se refresca la habitación (en estos casos se recomienda utilizar una protección solar para las ventanas para evitar que la temperatura sea elevada a la hora de acostarse).
Para estas ventanas se recomienda la utilización de protectores exteriores como persianas o contraventanas mallorquinas, o si se desea prescindir de estos elementos, la utilización de vidrios de protección solar.
Diseño de las ventanas
Es importante dimensionar correctamente las ventanas. Se suele decir que la superficie acristalada debe representar como mínimo entre el 35% y el 50% de la superficie de la fachada.
Las ventanas estarán situadas lo más alto posible. Es la zona superior de los acristalamientos la que permite que la luz llegue hasta el fondo de la sala. El borde superior de la ventana tiene que estar situado a una altura por lo menos igual a la mitad de la profundidad de la habitación, de lo contrario el fondo necesitará luz artificial.
Se ampliará lo máximo posible la superficie acristalada, reduciendo el número de hojas practicables, partelunas o bastidores centrales.
Sin ventana
Marco fijo
Marco practicable
Marco practicable con partelunas
100%
80%
55%
45%
Se elegirá cuidadosamente la posición de la ventana, considerando el grosor del muro. Estará mejor protegida de la intemperie cuanto más hacia el interior se posicione. Esta disposición acentúa el juego de sombras que se crea en la fachada y contribuye a animarla.